Las listas (III)
Por casualidad, y a destiempo, me entero que en Granada se celebró un festival llamado Retroback. Festival Internacional de Cine Clásico de Granada. Un festival de cine clásico es un concepto cuanto menos raro, pero bonito. Uno siempre ha mirado con envidia, y desde lejos, el Festival de Cine Mudo de Pordedone, o Il Cinema Ritrovatto, de Boloña. Esto no es lo mismo, pero se le parece un poco. No sé muy bien por qué, pero la idea me gusta.
En la página web, el festival se define como "Un conglomerado de obras cuya naturaleza y esencia va a resaltar los valores del Séptimo Arte y su indudable capacidad de seducción, propiciando en su heterogénea configuración no ya sólo un resumen suculento de lo que ha sido el Cine a lo largo de sus más de 100 años de Historia, sino el sentido y esencia que definirá al Festival para los restos; una selección ejemplar y modélica cuyos epítomes están invitados a disfrutar desde este mismo momento: fecha de confirmación de un programa cinematográfico gozosamente irrepetible." En grandes ciudades (Madrid, Barcelona...) un Festival de estas características no tiene mucho sentido, ya que esta función de rescate, de posibilitar el encuentro con obras clásicas, de acercamiento al cine, ya lo realizan las filmotecas, con mayor o menor fortuna. Pero en una ciudad como Granada (que yo siempre he considerado culta), este festival viene a llenar un espacio importante. Bienvenido sea.
La programación no tiene desperdicio: junto al ciclo comercial y llenasalas de Audrey Hepburn o Fellini (ninguno de los adjetivos esconde un prejuicio) pequeñas retrospectivas de Franju o Melville (retrospectivas que se echan de menos en las grandes ciudades, por otro lado). Luego, un ciclo sobre el cine fasntático italiano, otro sobre Eugenio Martín (estos dos ciclos acompañados de su respectivo libro).
Pero para mí, por encima de estos ciclos destaca uno de extremada rareza: Los otros clásicos del cine español, "fruto de la intención previa [sic] de mostrar al espectador medio el lado menos conocido pero igualmente apasionante de la no menos prolífica producción cinematográfica española." Me encanta la idea, aunque me entristece el hecho de que un festival nos tenga que enseñar joyas de nuestro patrimonio fílmico que desconocemos. Aplaudo la moción. Las películas que componían el ciclo eran:
- "Goyescas" (Benito Perojo, 1942)
- "La torre de los siete jorobados" (E. Neville, 1944)
- "Fulano y mengano" (J. Romero-Marchent, 1955)
- "Amanecer en Puerta Oscura" (J.M. Forqué, 1957)
- "Tenemos 18 años" (Jesús Franco, 1959)
- "Diferente" (L.M. Delgado, 1959)
- "Young Sánchez (M. Camus, 1961)
- "El extraño viaje" (F. Fernán Gómez, 1963)
Es raro que se quede ahí, en la decada de los setenta, y que no se acerque a los setenta (década que a mi modo de ver es en la que más joyas escondidas hay) u ochenta. Seguramente se crea que cuanto más reciente, más visto. En la selección hay apuestas seguras, como bien puede verse ("La torre de los siete jorobados", "El extraño viaje") lo que podría parecer que mengua la apuesta. Uno hubiese apostado por títulos más radicales ("Contactos", "Vivir en Sevilla", "La venganza de don Mendo", "La farándula") pero la primera edición de un festival en Granada, seguramente no sea el mejor sitio. Ya llegará... Lo que es cierto es que son todas las que estan.
jueves, 23 de julio de 2009
miércoles, 10 de junio de 2009
REVISIÓN CRÍTICA DEL CINE ESPAÑOL IV
Las listas (II)
Al respecto de las listas, la que a mi parecer es la mejor iniciativa, nos llega de los márgenes. Y hablo de los márgenes por varias razones. Porque una vez dos chicos de la meseta hicieron una revista llamada Letras de cine, en la que desde su períférica Valladolid nos acercaron entrevistas con Oliveira, Kiarostami, o una muy jugosa con Antonio López.
Porque esos chicos dejaron de editar la revista por motivos que desconocemos (pero que imaginamos económicos) y se decidieron por crear un blog desde el que prosiguen su tarea, aprovechando todas las posibilidades que tiene internet.
Una de las secciones que tiene su blog, es una llamada "Cick en la foto". Si sigues esas instrucciones, serás recompensado con algún tesoro. En esta sección "Click en la foto", han abierto una subtrama, llamada "El mejor cine español no se ha visto". En ella hacensu pequeña antología del cine español, de una forma subjetiva, personal, pero certera.
Los títulos son los siguientes:
- "Lejos de los árboles" (J. Esteva)
- "La celosía" (I. Valcárcel Medina)
- "El sueño de Cristo" (A. García del Val)
-"La ruta del Quijote" (R. Biadiú)
- "Contactos" (P. Viota,1970)
- "Duerme, duerme mi amor" (F. Regueiro)
-"Cielo negro" (M. Mur Oti)
-"El mundo sigue" (F. Fernán Gómez)
-"Embrujo" (C. Serrano de Osma)
-"La torre de los siete jorobados" (E. Neville)
No se puede negar que todos los están, son. Quizá esta lista sea (con excepción de las de las excentricidades de "La celosía" y de "El sueño de Cristo", que además, yo no conocía) un tanto obvia, pero por eso mismo me parece un gran acierto. Porque un espectador culto, interesado, no habrá visto más de dos películas de esta lista, y que se le hagan accesibles estos títulos me parece digno de quitarnos el sombrero.
Desde aquí mi enhorabuena, mi gratitud, y porque no decirlo, mi envidia de mesetario.
Al respecto de las listas, la que a mi parecer es la mejor iniciativa, nos llega de los márgenes. Y hablo de los márgenes por varias razones. Porque una vez dos chicos de la meseta hicieron una revista llamada Letras de cine, en la que desde su períférica Valladolid nos acercaron entrevistas con Oliveira, Kiarostami, o una muy jugosa con Antonio López.
Porque esos chicos dejaron de editar la revista por motivos que desconocemos (pero que imaginamos económicos) y se decidieron por crear un blog desde el que prosiguen su tarea, aprovechando todas las posibilidades que tiene internet.
Una de las secciones que tiene su blog, es una llamada "Cick en la foto". Si sigues esas instrucciones, serás recompensado con algún tesoro. En esta sección "Click en la foto", han abierto una subtrama, llamada "El mejor cine español no se ha visto". En ella hacensu pequeña antología del cine español, de una forma subjetiva, personal, pero certera.
Los títulos son los siguientes:
- "Lejos de los árboles" (J. Esteva)
- "La celosía" (I. Valcárcel Medina)
- "El sueño de Cristo" (A. García del Val)
-"La ruta del Quijote" (R. Biadiú)
- "Contactos" (P. Viota,1970)
- "Duerme, duerme mi amor" (F. Regueiro)
-"Cielo negro" (M. Mur Oti)
-"El mundo sigue" (F. Fernán Gómez)
-"Embrujo" (C. Serrano de Osma)
-"La torre de los siete jorobados" (E. Neville)
No se puede negar que todos los están, son. Quizá esta lista sea (con excepción de las de las excentricidades de "La celosía" y de "El sueño de Cristo", que además, yo no conocía) un tanto obvia, pero por eso mismo me parece un gran acierto. Porque un espectador culto, interesado, no habrá visto más de dos películas de esta lista, y que se le hagan accesibles estos títulos me parece digno de quitarnos el sombrero.
Desde aquí mi enhorabuena, mi gratitud, y porque no decirlo, mi envidia de mesetario.
jueves, 4 de junio de 2009
REVISIÓN CRÍTICA DEL CINE ESPAÑOL III
Las listas (I)
Estoy obsesionado desde hace tiempo con recuperar para el cine español una cierta tradición (quien dice tradición bien puede decir identidad, y quien dice identidad bien puede decir mirar hacia atrás sin vergüenza). Creo que el cine español no sólo es que tenga interesantísimas películas sobre las que echar la vista, sino que, además, es un objeto de estudio fascinante, por su búsqueda constante de lo popular, por sus pequeñas rupturas no permitidas, por su historia política, por su persistencia en el sainete como forma de expresión. Y por muchas más cosas, qué duda cabe.
He hablado muchas veces, delante de gente que me permite estas divagaciones, de la necesidad de establecer un nuevo canon del cine español. Es necesario que la gente mire sin tantos prejuicios el cine español. Y sobre todo, que los propios profesionales no se avergüencen del Aparato Cinematográfico (por decirlo a la manera de mi querida Marta Hernández) al que, lo quieran o no, pertenecen. Es un tópico (horrible) escuchar a un director decir: "la gente que ha visto la película me ha dicho que no parece española". Como si eso significara algo. O lo que es peor, como si eso significara algo bueno.
La forma de dignificar ese "nuestro cine" no es difícil. Consiste en reivindicar películas que nunca lo han sido, y en promover que se vuelvan a ver, sin anteojos. Hacer una nueva Antología de películas (maravilloso y necesario el libro de Pérez Perucha, que ninguna institución quiere reeditar) y ponerlas a disposición de nuevos públicos.
Para mí, está claro que esta iniciativa tiene que partir de las instituciones, y que el Instituto Cervantes debería gastarse unos cuartos en sacar nuevas copias (y, por qué no, también restaurarlas) y proyectar el ciclo en sus sedes, y en cinematecas de todo el mundo. (En vez de eso hizo una exposición, "El cine español, una crónica visual". Pero... ¿cómo se puede reivindicar una cinematografía sin ver las películas?... ¿A ciegas?... Exactamente como hacen los que denigran a esa misma cinematografía).
Está claro que la Academia debería apostar por esto, quizá ella más que nadie. Podrían empezar por reeditar el Diccionario del Cine, que coordinó Borau, y después promover este ciclo.
Está claro que las Filmotecas podrían facilitar la apertura de sus fondos para que investigadores pudiesen iluminar periodos de nuestra historia. Pero no, las Filmotecas se comportan como custodias celosas del patrimonio fílmico. Sin embargo,no será con ellas contra quien cargue mi ira. Al fin y al cabo, son ellas las únicas que hacen algo, con sus ciclos de directores (desde Serrano de Osma a Jordi Feliu) y las única que, de vez en cuando, editan algún libro luminoso.
Está claro que TVE podría volver a proyectar los grandes títulos (aunque sea a horas intempestivas). Que vuelva "La noche del cine español", de la que sentimos nostalgia los que no vimos el programa.
Está claro que unos por otros, la casa sin barrer.
Estoy obsesionado desde hace tiempo con recuperar para el cine español una cierta tradición (quien dice tradición bien puede decir identidad, y quien dice identidad bien puede decir mirar hacia atrás sin vergüenza). Creo que el cine español no sólo es que tenga interesantísimas películas sobre las que echar la vista, sino que, además, es un objeto de estudio fascinante, por su búsqueda constante de lo popular, por sus pequeñas rupturas no permitidas, por su historia política, por su persistencia en el sainete como forma de expresión. Y por muchas más cosas, qué duda cabe.
He hablado muchas veces, delante de gente que me permite estas divagaciones, de la necesidad de establecer un nuevo canon del cine español. Es necesario que la gente mire sin tantos prejuicios el cine español. Y sobre todo, que los propios profesionales no se avergüencen del Aparato Cinematográfico (por decirlo a la manera de mi querida Marta Hernández) al que, lo quieran o no, pertenecen. Es un tópico (horrible) escuchar a un director decir: "la gente que ha visto la película me ha dicho que no parece española". Como si eso significara algo. O lo que es peor, como si eso significara algo bueno.
La forma de dignificar ese "nuestro cine" no es difícil. Consiste en reivindicar películas que nunca lo han sido, y en promover que se vuelvan a ver, sin anteojos. Hacer una nueva Antología de películas (maravilloso y necesario el libro de Pérez Perucha, que ninguna institución quiere reeditar) y ponerlas a disposición de nuevos públicos.
Para mí, está claro que esta iniciativa tiene que partir de las instituciones, y que el Instituto Cervantes debería gastarse unos cuartos en sacar nuevas copias (y, por qué no, también restaurarlas) y proyectar el ciclo en sus sedes, y en cinematecas de todo el mundo. (En vez de eso hizo una exposición, "El cine español, una crónica visual". Pero... ¿cómo se puede reivindicar una cinematografía sin ver las películas?... ¿A ciegas?... Exactamente como hacen los que denigran a esa misma cinematografía).
Está claro que la Academia debería apostar por esto, quizá ella más que nadie. Podrían empezar por reeditar el Diccionario del Cine, que coordinó Borau, y después promover este ciclo.
Está claro que las Filmotecas podrían facilitar la apertura de sus fondos para que investigadores pudiesen iluminar periodos de nuestra historia. Pero no, las Filmotecas se comportan como custodias celosas del patrimonio fílmico. Sin embargo,no será con ellas contra quien cargue mi ira. Al fin y al cabo, son ellas las únicas que hacen algo, con sus ciclos de directores (desde Serrano de Osma a Jordi Feliu) y las única que, de vez en cuando, editan algún libro luminoso.
Está claro que TVE podría volver a proyectar los grandes títulos (aunque sea a horas intempestivas). Que vuelva "La noche del cine español", de la que sentimos nostalgia los que no vimos el programa.
Está claro que unos por otros, la casa sin barrer.
martes, 2 de junio de 2009
REVISIÓN CRÍTICA DEL CINE ESPAÑOL II
Las mónadas (I)
Alrededor de las salinas (Jacinto Esteva, 1962)
(Publicado originalmente en Blogsadocs.com)
jueves, 21 de mayo de 2009
REVISIÓN CRÍTICA DEL CINE ESPAÑOL I
El cine español en una línea
El otro día, desde las páginas de El País, nos sorprendió la noticia de que Alex de la Iglesia aspira a presidir la Academia del Cine Español. "Ha llegado el momento de pasar a la acción, de implicarse y colaborar para que el cine español tenga la imagen que se merece", son las declaraciones en las que explica el por qué de su decisión. "Tenemos directores de fama internacional y actores triunfando por el mundo entero que, sin embargo, no funcionan en casa. Quiero recuperar al público y a la prensa".
Uno no puede por menos de darle un poquito de razón, pues es verdad que uno de los lastres que más le pesan al cine español es la falta de amor propio, las anteojeras que nos impiden ver su historia con curiosidad, un montón de tópicos que le pesan y le impiden andar. El cine español debe tener otra imagen, aunque creo que no la que de la Iglesia pretende. Hay muchos directores que reivindicar, muchas películas por descubrir, muchas corrientes subterraneas que sacar a la luz para encontrar algo parecido a una identidad cinematográfica. Pero esto es una labor que los cineastas no están por la labor de hacer. Y las Filmotecas y Ministerios, parece que tampoco.
Pero claro que uno no cree que esto vaya a ser lo que haga de la Iglesia. Sus postulados van hacia otro lado (como siempre): ley del cine, incremento de la inversión de las televisiones, piratería, derechos de autor... Se olvida la parte del león (como siemper): por qué el cine español es tan malo, por qué no llega,, por qué parece siempre cojo, de historias, guiones, miradas personales, pericia técnica. Por qué una película parece el calco de otra, siempre.
La noticia de la candidatura de Alex de la Iglesia coincide con otra noticia, cuanto menos, entristecedora: la cantidad de películas españolas que no se estrenan. Cine películas (de las ¡173! que se hacen) o no se estrenan o no llegan a los cien espectadores. Podría buscar razones (las he dado en el párrafo anterior) pero me gusta el refrán que recomienda "no hacer leña del árbol caído".
Pero creo que ha llegado el momento de explicar mi teoría del cine español, esa que tantas veces he explicado un poco beodo: el cine español es una línea. En un extremo, hay un cine comercial, de gran calidad, que consigue lo que pretende, llevar a la gente a las salas, además, con oficio, con dominio técnico, con sabiduría. Hablo de directores como Balagueró, Fesser, Amenábar, el futuro director de la Academia... Y al otro extremo de la línea, están los directores que creen en el cine. Los que lo usan como epidermis donde escribirse, donde expresarse. Hablo de Erice, Guerín, Lacuesta, de Mercedes Álvarez. Ambas líneas coexisten, son de una gran calidad, se estrenan, se ven en el extranjero, recuperan sus inversiones, crean escuela, abren caminos. ¿Qué falla? Los infinitos puntos que hay entre ambos extremos. La clase media, los directores que quieren ser comerciales sin saber cómo, los que piden más ayudas para encontrarse con presupuestos holgados que luego no sirven para nada porque sus historias están huecas y (lo que es peor) mal contadas. Eso que todos llamamos cine español. Son esos puntos de en medio, por victoria cuantitativa, los que han creado la imagen del cine español que tanto se denigra. Y es normal, porque es este cine español es que se celebra en los necrológicos (y necrofilos) Premios Goya. Y el que se muestra con retintín de candilejas y alfombras rojas del Festival de Málaga.
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